¿Estás pasando por uno de esos momentos en los que la vida te obliga a parar en seco? un divorcio, un despido, la pérdida de un ser querido, una crisis personal y/o existencial.
Sea lo que sea, son circunstancias muy dolorosas. En estos momentos las emociones brotan sin orden ni concierto: desánimo, frustración, tristeza, ira, impotencia, emociones que si no son bien gestionadas, pueden alargar inútilmente el sufrimiento e incluso ser gestantes de futuras enfermedades físicas causadas por el estrés emocional.
Aunque esto ha sido siempre así, si echamos un vistazo al panorama actual, parece que en los últimos años nos hemos visto abocados, en periodos cada vez más cortos, a vivir cambios bruscos que nos obligan a adaptarnos con suma urgencia a nuevos contextos sociales, familiares, económicos, laborales… esto puede producir si no sabes gestionarlo, un estado de vértigo, al sentir como se desestabilizan tus cimientos, incluso los que creías más sólidos.
Es posible que no te hayas dado ni cuenta de cómo has llegado a esta situación, que te hayas pasado años viviendo en piloto automático, haciendo lo que se esperaba de tí, lo que esperaban tus padres, luego tus amigos, luego tu pareja…. escuchándote poco, porque nadie te ha enseñado a cómo hacerlo. Y ahora estás en tu punto de saturación. Necesitas un cambio urgente y no sabes dónde dirigirte. Los amigos, los familiares que te quieren , que te acompañan, quieren ayudarte, pero no es suficiente. Buscas en tu salvador “google” “como afrontar los momentos de crisis” y aparecen decenas de vídeos ofreciéndote variopintas herramientas y soluciones de todos los tamaños y colores, pero no sabes por dónde empezar, no dispones de información suficiente como para separar el grano de la paja.
¿Y qué puedes hacer?
Te propongo un sencillo ejercicio:
Tómate un respiro, solo durará unos minutos. Siéntate en una silla con la espalda recta, mantén los ojos abiertos fijos en un objeto que tengas delante hasta que te pesen lo suficiente como para que sientas la necesidad de cerrarlos. Respira normalmente, solamente toma consciencia del milagro de tu respiración. Es algo que no requiere esfuerzo. Solo respira, hazlo conscientemente. Puedes contar 40 respiraciones conscientes . Cuando termines te invito a que te digas a tí mismo: “acepto esta emoción de (miedo, tristeza, impotencia, rabia…) “ dilo varias veces. Si viene el llanto, déjalo fluir…está bien…sigue respirando normalmente con la mano en el lugar del cuerpo donde sientas la sensación, hasta que la emoción se haga muy débil o remita…no tengas prisa…, tienes todo el tiempo para tí…
Poco a poco, cuando tú lo sientas puedes ir moviendo los dedos de las manos, los dedos de los pies… volviendo al aquí y ahora. Cuando abras los ojos estarás muy tranquilo/a, muy, muy relajado/a….
Este sencillo ejercicio, seguramente no habrá eliminado tu problema, pero es posible que haya cambiado un poquito la perspectiva del mismo. Cuando las emociones aflictivas te embargan, seguramente quieres escapar, eliminarlas…y en esa lucha, sin darte cuenta, las estas potenciando, haciéndolas fuertes, Unos momentos de quietud, de calma, de aceptación de lo que hay, aunque sea dolor, puede obrar milagros en tu vida.
Todos hemos oído alguna vez que cualquier crisis se puede convertir en una gran oportunidad de cambio para mejorar tu vida , sin embargo, esta transmutación de crisis en oportunidad viene de la mano del trabajo personal, sin el cual la crisis seguirá siendo crisis y una justificación más en tu vida para mantenerte en un estado de víctima, que lleva aparejado la pérdida de todo poder personal de acción y transformación.
El mindfulness que se traduce como “atención plena” es tanto una herramienta como un estado que nos permite hacernos conscientes del momento presente tal y como se está experienciando , con total aceptación de lo que está sucediendo fuera y dentro de tí.
La educación de la atención te ayudará a:
- Dirigir la mirada hacia dentro , indagando sobre los pensamientos y creencias disfuncionales que dirigen tu vida de forma automática y los resultados que ello acarrea, para poder dejarlos ir, creando un su lugar un espacio creativo mucho más consciente y funcional.
- La educación de la atención te permitirá gestionar mejor tus emociones, conocer su lenguaje, aceptarlas e integrarlas, todo ello te llevará sin duda a tomar las riendas de tu vida, recuperando el equilibrio y armonía perdidos.
- Cuando seas capaz de elegir tus pensamientos y gestionar bien las emociones que te embargan, tu acción en el mundo se tornará más consciente, más amable contigo mismo y con los demás en todos los ámbitos de tu vida: personal, laboral y familiar.
¿Y porque soy consciente de esto?
Si bien, ya hay numerosos estudios científicos que avalan los excelentes resultados de la práctica del mindfulness, esta información viene directamente de mi experiencia personal. Descubrí la meditación hace 25 años a raíz de una profunda depresión sufrida en la adolescencia y su práctica
cambió radicalmente mi vida. Fue en el 2010 cuando me formé como terapeuta transpersonal, especialista en terapia sistémica familiar e instructora de mindfulness , y a lo largo de 12 años impartiendo talleres de meditación y desarrollo transpersonal he sido testigo del giro en 180 grados de la vida de decenas de personas.
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